Hoy en día el mercado de la traducción se encuentra en una de sus transiciones más complejas, pues la inclusión de términos como la globalización y la expansión idiomática así lo están permitiendo. Desde sus inicios la globalización ha permitido que la traducción como actividad comercial, por llamarla de alguna manera, se extienda con gran rapidez por todos los continentes, logrando que diversas culturas traductoras como la india y la americana o denominadas “sur” junto con las llamadas “norte” reconocidas por sus procedencias americana y británica, y su descendencia anglófona, se desarrollen en una gran cantidad de aspectos por separado.
Una parte básica a mencionar cuando tratamos el tema del mercado de la traducción, es la inclusión de algunos principios deontológico, los cuales como entendemos recopilan dentro de si varios principios éticos y morales que para la traducción aplican en la manera de traducir (valga la redundancia); pues diversos expertos afirman que los traductores deberían traducir única y exclusivamente a su lengua nativa o materna, no solo porque de esta manera la traducción será mejor mente aplicada, sino que a su vez se hará más fácil y verazmente, asegurando de esta manera la eficiencia en la traducción; no obstante y debido a dicha afirmación diversos campos de la traducción se han manifestado, especialmente la cultura traductora del “norte”, la cual se ve desfavorecida por ello, ya que no solo deberían traducir a un solo idioma, sino que a su vez y debido al ser el ingles el idioma más hablado en el mundo la cantidad de traductores aumentara y por ende el mercado de las traducciones disminuirá para los mismos, demostrando una sobre oferta de traductores anglófonos.

Un aspecto a tener en cuenta en el mercado de traductores es la diversidad/igualdad idiomática que presenta un idioma como el español, pues este posee una gran cantidad de sub-nativismos, en donde cada país aplica de una forma diferente el español; por ello es bastante recomendable antes de salir en busca de un traductor analizar a que lengua nativa y/o regional queremos aplicar dicha traducción, ya que de esta manera obtendremos una traducción bien aplicada a nuestras expectativas.

La Licenciatura de Traducción e Interpretación responde a la necesidad actual de superar las barreras lingüísticas y culturales mediante la formación de traductores e intérpretes cultos y especializados, formados en el perfeccionamiento lingüístico, los conocimientos multiculturales, el manejo de los avances tecnológicos así como la base teórica de la profesión.

Los estudios de Traducción e Interpretación ofrecen múltiples salidas tanto en el ejercicio libre de la profesión como en el mundo empresaria, las relaciones exteriores y el comercio internacional. También son requeridos traductores e intérpretes en agencias turísticas, centros de idiomas, medios de comunicación, así como a alto nivel en instituciones internacionales (ONU, Unión Europea).

Al contrario de lo que piensa la mayoría de las personas que en algún momento requieren una traducción, para traducir no basta con hablar dos lenguas. Un traductor es mucho más que una persona bilingüe. Más aun, para ser un buen traductor ni siquiera es condición indispensable ser verdaderamente bilingüe. Es necesario, sí, poseer un minucioso conocimiento del léxico, la gramática y el uso de la lengua origen (la lengua de la que se traduce), y estar constantemente al día con los nuevos giros y términos que surgen en ella, así como con los acontecimientos culturales, políticos y sociales que tienen lugar en los países en los que se habla; todo esto aunado, por supuesto, a un excelente dominio de la lengua término (la lengua a la cual se traduce). Pero muchos de los mejores traductores no pueden hablar correctamente en la lengua de los autores que traducen y, como bien puede atestiguar cualquier persona bilingüe que haya intentado emprender una traducción, para traducir hace falta mucho más que entender todas las palabras de un texto.
Un traductor es, ante todo, un intérprete. No un intérprete como los que practican la interpretación simultánea o consecutiva, quienes trabajan con la lengua hablada, sino un intérprete de textos. Para llevar a cabo su trabajo, debe entender cabalmente cada idea presentada en la lengua origen y expresarla en la lengua término tratando de mantener una correspondencia lo más estrecha posible con la gama de significados que contenía en su expresión original. La traducción requiere a menudo un trabajo detectivesco de investigación del léxico, la semántica y la pragmática –muchas veces dificultado por la falta de contexto- que exige que el traductor posea o adquiera antes de emprender la traducción, una comprensión general del tema en el que trabaja.
Además de ser un intérprete de textos, el traductor debe ser un buen escritor. No porque la literatura sea la principal fuente de empleo en esta profesión –todo lo contrario-, sino porque, aunque se dedique exclusivamente a trabajar con materiales técnicos, de su talento para reproducir estilos depende también la calidad de su trabajo.
Si se tienen en consideración las múltiples capacidades que debe tener un traductor, no resulta en absoluto sorprendente el hecho de que hasta el día de hoy, con todos los avances tecnológicos con que contamos, no se haya podido crear un programa de traducción eficiente. De allí que el trabajo del traductor implique un proceso creativo que involucra complejas capacidades cognitivas, y un programa que simule –aunque sea de forma primitiva- el proceso que tiene lugar en su mente, está más allá de nuestra competencia tecnológica. Incluso anticipando los avances que se puedan lograr en el campo de la inteligencia artificial en el futuro, estas consideraciones hacen pensar que la traducción por computadora jamás podrá compararse con la traducción humana.
Claudia Giannini
University of Minnesota

Como estudiante, como profesional, y en este caso como traductor siempre surgen los cuestionamientos acerce de las utilidades que tendrà la carrera en el campo profesional. Aquí tengo algunos apuntes para animarse a seguir con la traducción.
Porque no hay que estudiar ya que los exámenes son prácticos.
Porque es la mejor excusa para viajar.
Porque donde los demás ven guiris, tú ves la oportunidad de “practicar idiomas”.
Porque querías ver Friends en versión original y sin subtítulos.
Porque te crees superior sabiendo varios idiomas.
Porque el que vale, vale, y los que no, en Filología caben.
Porque eres masoquista y los Phrasal Verbs son mejores que el látigo.
Porque no hay nada mejor que perder horas y horas de tu vida en una traducción para sacar un 4.
Porque te encanta hacer interpretación simultánea enfrente del televisor.
Porque eres el único que se sabe las canciones en inglés y no chapurreas al cantarlas.
Porque traduces las canciones que escuchas en inglés.
Porque hay que morir de algo, y como no fumas…
Porque en los exámenes de traducción te dejan los apuntes y el diccionario, y sigues sacando el mismo puto 4.
Porque te encanta tener 5 diccionarios de inglés, 3 de italiano, 1 de francés y tener que cargar con ellos un día sí y otro también.
Porque quieres trabajar para la ONU un mes al año y los otros 11 irte de vacaciones.
Porque te encanta saber que hay 30 verbos de movimiento dependiendo de cuál sea la superficie sobre la que te desplazas.
Porque tú y sólo tú sabes la diferencia entre Hispanoamérica, América del Sur y Latinoamérica. Porque no tenemos apuntes, pero tenemos 300 folios de libros que desconocemos y entran en el examen.
Porque sabes que eres una mente superior y quieres que el mundo lo sepa.

La Escuela de Traducción e Interpretación de la Universidad de Ginebra es única en Suiza y una las más prestigiosas y antiguas del mundo. Surgió en 1941. Situada en el corazón de Ginebra, sede europea de las Naciones Unidas y de otras entidades internacionales, la Escuela se considera un trampolín de posibilidades profesionales para sus egresados.
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Alrededor de 500 estudiantes acuden a las aulas de la Escuela de Traducción e Interpretación (ETI) para aprender este arte de la comunicación con alguna de las combinaciones lingüísticas ofrecidas en la institución en los idiomas francés, alemán, italiano, inglés, árabe, ruso y español.

La ETI nació en 1941, en respuesta a las necesidades de la otrora Sociedad de Naciones. Desde entonces, ha seguido vinculada a las organizaciones internacionales y se ha mantenido como una escuela pionera en su campo. El plantel cuenta con docentes que ejercen en esas organizaciones mundiales asentadas en Ginebra.











